Plastic Bank, la solución de un problema ambiental que también reduce la pobreza

Llevamos décadas expuestos a información acerca de diversas complicaciones ambientales y ecológicas que afectan y afectarán el futuro de la vida en el planeta. En los últimos años las investigaciones y denuncias se han multiplicado, a veces indicando las metodologías para revertir o amainar la situación, otras, solo ahondando en la gravedad de la problemática, generando alarma sin vislumbrar soluciones potenciales que permitan cierta esperanza.

Entre los inconvenientes más peligrosos y difíciles a resolver encontramos la cantidad de plástico que hay en el océano, así como la velocidad con la que esa cantidad se incrementa. Una de las ilustraciones más desalentadoras estima que para el año 2050 habrá más plástico que peces en el océano. La toxicidad de la situación es de tal proporciones que sus manifestaciones se pueden conseguir, por citar solo un ejemplo, en los diagnósticos de personas intoxicadas por las pequeñas partículas que quedan en el agua. No resulta difícil entonces, apreciar la influencia destructiva que ya existe en ese gigante ecosistema.

El Plastic Bank es una iniciativa fundada en 2013 por David Katz y Shaun Frankson, que plantea incentivar comunidades enteras para sacar plástico del océano. Generando una fuente de recursos para las poblaciones que más los necesitan y permitiéndoles, en el camino, contribuir con la reversión de una de las más peligrosas tragedias de nuestro tiempo.

El soporte que permite realizar las transacciones es la Tecnología Blockchain, sobre la que se asientan los intercambios de plástico por dinero, productos o tokens digitales; apoyándose en el servicio ofrecido por Hyperledger de IBM. El conjunto de elementos integrados en esta iniciativa permite alcanzar varios objetivos con un solo movimiento: explotar el valor agregado del plástico desechado, fomentar el empoderamiento de poblaciones de bajos recursos, promover el reciclaje en todo el mundo y detener -o intentar revertir- la llegada del plástico a los océanos. El corazón fundamental de la iniciativa es sencillamente reciclaje, es decir, transformar un agente tóxico y de desecho en algo productivo y útil.

Los resultados han sido notables, ha disminuido la contaminación de plástico y la calidad de vida e ingreso económico de comunidades involucradas ha mejorado; porque con los tokens digitales de Plastic Bank pueden comprar bienes de primera necesidad. Los miembros de estas comunidades también han logrado adaptarse a un ecosistema Blockchain donde además del dinero fiduciario, se utilizan tokens digitales para pagos cotidianos.

El proyecto fue lanzado en Marzo de 2015 en Haití, en Noviembre de 2016 en Filipinas y en Octubre de 2018 en Indonesia, estas tres locaciones han sido los puntos principales de la iniciativa, dado que son islas, naturalmente expuestas a contaminantes plásticos y donde parte importante de la población se encuentra deprimida económicamente.

Plastic Bank prueba que con creatividad e iniciativa es posible conseguir soluciones concretas a los problemas que nosotros mismos hemos creado, promoviendo, sobretodo, hacernos responsables de nuestro entorno y futuro.

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