Estonia, Convivencia Digital II

Siguiendo con nuestra serie de artículos dedicados al caso de Estonia, presentamos algunos de sus más interesantes proyectos tecnológicos, que emanan directamente de su gobierno y que se traducen en una mayor comodidad, tranquilidad y calidad de servicios para sus ciudadanos. En esta ocasión comentaremos el orden en el que han venido desarrollando su característico estilo de gestión.

A partir de su independencia de la Unión Soviética en 1991 los estonios han hecho grandes esfuerzos por desmarcarse de la antiguo estilo administrativo, enfocándose en conseguir una metodología propia, única e innovadora, que les permita distinguirse de los demás países ex soviéticos, del resto de Europa y del mundo. Podemos apreciar que se trata de una búsqueda colectiva de identidad que se ha venido reflejando, positivamente, en la calidad de vida de sus habitantes.

Seis años después de esa independencia, ya en 1997, habían lanzado el E-Governance, dedicada a la activa simplificación de todos los trámites públicos. Actualmente el 99% de los mismos son electrónicos y pueden obtenerse desde cualquier parte del país, ahorrando tiempo a los usuarios y a los funcionarios.

Con el nuevo milenio introdujeron E-Tax el pago electrónico de impuestos que facilita la ejecución de la declaración a ciudadanos y empresas. Reduce la burocracia al mínimo y aumenta la eficiencia, lo que redunda en el monto de la propia recaudación y en la satisfacción de los involucrados. Todo el proceso se puede completar en cinco minutos, incluyendo la realización del pago. La expectativa es que muy pronto el 100 % de las declaraciones sean completamente electrónicas.

Al año siguiente (2001) ya estaba operativa XRoad, una base de datos para que las entidades gubernamentales administren eficientemente la información de los ciudadanos, es de fácil acceso y segura, a pesar de ser creada cuando todavía no existía la Tecnología Blockchain. Podría verse incluso como un antecedente a la misma. Lo fundamental es que evita que la información sea alterada por terceros fraudulentamente, su utilización agiliza el uso de la información por parte de autoridades gubernamentales y mantiene los datos de los ciudadanos confidenciales.

Poco después, en el año 2002, desarrollaron Digital ID, una plataforma que genera la tarjeta digital de identificación de Estonia que incluye mucha más información que los documentos tradicionales de identidad. En la actualidad el 90% de los habitantes de Estonia poseen una, con un chip que guarda información encriptada, que funciona como una prueba definitiva de identificación en un entorno electrónico (importante tema al que nos hemos referido en otras ocasiones), lo que permite acceder a todos los servicios electrónicos de Estonia, facilitando, también, otras operaciones como las bancarias, comerciales y de salud.

En la siguiente entrega de esta serie expondremos los más recientes y avanzados proyectos de este país y sus ambiciosos planes para en futuro.

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